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Sede del Grupo IDOM, Bilbao.

Proyecto

Sede de IDOM

Estudio arquitectura

IDOM

Año

2010-2011

Constructor

Balzola

Ubicación

Bilbao

Arquitecto responsable

Javier Pérez Uribarri

Cliente

Grupo IDOM

Fotógrafos

Aitor Ortiz, Jorge Allende

País

España

Arquitectos colaboradores

Oscar Ferreira da Costa, Jabier Fernández Sánchez, Josu Eguileor Astigarraga

A las fachadas quisimos dotarlas de diseño con una elevada protección solar que no comprometiera las vistas desde el interior pero que nos ayudara a controlar la radiación solar y por tanto el gasto energético.

La sede IDOM Bilbao se ubica en un antiguo depósito franco (un almacén portuario de aduanas) en el canal de Deusto del puerto de Bilbao. Cuenta con una superficie de 14.400 m2 dedicados a oficinas, espacios de investigación y desarrollo, como sala blanca y taller de prototipos, y espacios sociales.

Exteriormente, y desde la primera idea, el diseño ha partido de la forma de ocupación de la cubierta que antes llenaban las mercancías almacenadas en el edificio. Una imaginaria alfombra verde se diseña como depositada en la cubierta. Pliegues y superficie que es aprovechada como una colina sobre la que pasear en los momentos de descanso y tertulia con los compañeros, pues es en esta planta donde se proyecta la sala de descanso del edificio.

Interiormente, el diseño de IDOM Bilbao combina los elementos existentes con lo nuevo. Las grandes vigas de la estructura original quedan vistas en la mayoría de las plantas. Los huecos ocupados por los antiguos montacoches que llevaban las cargas a cubierta son ahora ocupados por la escalera principal y unos ascensores acristalados que permitirán ver en el ascenso tanto las oficinas, como el canal. En la última planta del torreón, ahora hay una biblioteca, un espacio para discurrir en silencio las ideas.

Durante el proceso de diseño, se decidió conservar íntegramente la estructura del edificio original con un doble fin: reducir de manera significativa el impacto ambiental del proceso de construcción; y utilizar la estructura existente como gran masa térmica, dejándola vista en la mayor parte del edificio, ofreciendo inercia y reduciendo la demanda energética de climatización.

Siendo la iluminación y la climatización los dos grandes responsables del consumo energético en edificios de oficinas en esta climatología, se planteó además una fachada acristalada, que permite un intercambio térmico favorable en el balance energético anual y una incidencia lumínica máxima en los espacios de trabajo.
Para la instalación de climatización se optó por un sistema basado en vigas frías.

El ahorro de energía y agua, las condiciones de confort y calidad del aire interior y las decisiones de diseño en lo referente al sistema constructivo y a la selección de materiales de bajo impacto ambiental, han permitido que el edificio de IDOM Bilbao alcance la Certificación de Edificación Sostenible LEED Gold.

Al estar en el exterior, en el canal de Deusto, con ambiente salino agresivo, el aluminio ha sido elegido por su gran resistencia a la corrosión, con un pretratamiento adecuado de su superficie y un lacado resistente a la degradación del color.

Este edificio, singular y comprometido con la sostenibilidad, ha usado diferentes soluciones en aluminio en sus fachadas, por ser un material que encajaba en el proyecto facilitando grandes paños acristalados con vidrios de grandes prestaciones que permiten trabajar con iluminación natural durante muchas horas del día y con grandes lamas de protección solar que generan sombra para evitar el sobrecalentamiento en las horas y épocas de mayor radiación solar.

En determinadas zonas del edificio se han usado balconeras deslizantes minimalistas de grandes dimensiones para generar una sensación de ligereza.

Las balconeras, las ventanas, las puertas y los muros cortina de aluminio con rotura de puente térmico, poseen transmitancias térmicas muy bajas para maximizar el ahorro de energía.

Gracias a su resistencia, los perfiles de aluminio han permitido usar módulos de vidrio de gran superficie, y soportar las presiones que el viento genera sobre el muro cortina en una zona muy expuesta.

En el caso de las lamas de protección solar que forman líneas horizontales que se modifican y quiebran en las salidas a balcones, su gran canto crea sombra sobre el acristalamiento en verano, con la posición del sol elevada, y permite que irradie calor en invierno, con la posición del sol más baja.

Al estar en el exterior, en el canal de Deusto, con ambiente salino agresivo, el aluminio ha sido elegido por su gran resistencia a la corrosión, con un pretratamiento adecuado de su superficie y un lacado resistente a la degradación del color.

Por último, destacar que el aluminio es un metal circular, infinitamente reciclable sin perder ninguna de sus cualidades físicas y mecánicas.

En resumen, las bajas transmitancias térmicas de los sistemas de aluminio con rotura de puente térmico, las soluciones de muro cortina que permiten el aprovechamiento de luz natural (menor consumo de electricidad), con su protección solar de la fachada acristalada para evitar el sobrecalentamiento en verano (menor demanda de refrigeración), y la entrada de radiación solar en invierno (menor demanda de calefacción), junto a la circularidad del aluminio que impedirá que se convierta en residuo, son características, junto a otras soluciones del proyecto, que contribuyen a alcanzar el sello de sostenibilidad LEED Gold.

Aluminio y Arquitectura